El descubrimiento de que había alguien dispuesto a ser el niño que grita "el emperador está desnudo" también confirmó la sospecha que tenía desde hacía mucho tiempo de que la crítica de arte había dejado de existir. Yo mismo llevo algunos años haciendo traducciones de supuesta "crítica de arte", pero lo único que encontraba ahí era propaganda, publicidad, mercadeo, jaladera de mecate, todo en un lenguaje rebuscado, vagamente inspirado en los galimatías de Hegel, en los delirios metafísicos de Heidegger, y destinado a llenar espacios, ya sea en las paredes de la galería o museo donde las "obras de arte" iban a ser expuestas, o en los libros o folletos dedicados a glorificar a los artistas (y aumentar sus ventas). En realidad no hay crítica ni análisis, es un montón de habladera de paja que responde a la necesidad de que haya alguien (supuesto "crítico") que escriba algo sobre la supuesta "obra de arte", porque es parte del juego, de la farsa o sainete que es el mundo del arte. El crítico es un payaso más, otra comparsa en el circo.
Entonces entré al blog de Avelina y seguí hallando ecos de mis propias ideas. Desde luego, el arte contemporáneo es una farsa (o al menos la mayor parte, precisamente la parte más publicitada y que se lleva los aplausos y los millones de dólares, y que es más imitada por los frívolos dictadores que imponen las modas en el arte). Duchamp, el padre-abuelo-patriarca del arte conceptual, es el primer estafador. Andy Warhol no es un artista sino un publicista (aunque a mí me cae bien: su mejor obra es su propia persona). El punto es: ¿por qué cualquier basura se vuelve arte si a un "artista" que tiene los amigotes y los contactos en museos y galerías la da la perra gana? Entonces la exponen en los museos y galerías, pero sigue siendo basura, y si la sacan de ese contexto vuelve a ser basura.Los grandes nombres del arte contemporáneo aparecen convertidos en una
Me estoy extendiendo más de lo que acostumbro y quiero decir un par de cosas más. Primero quiero ser didáctico, pues esta página es para mis estudiantes. Avelina define el arte VIP como un fraude. Se trata de una ironía que combina la idea excluyente del término VIP (Very important person) con los tres cochinitos del arte contemporáneo (video, instalación, performance). Tanto Avelina como el grupo Hartistas (gallegos seguidores de los británicos del movimiento Stuckism) aborrecen el arte conceptual y sus derivados y añoran un retorno de la pintura, la escultura y las demás artes que han sido dejadas de lado por esta
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