lunes, 12 de enero de 2026

Blues conversado de la Tercera Guerra Mundial


Feliz año, mis queridos cuatro gatos lectores, y bienvenidos a la Tercera Guerra Mundial. Antes de tener un sueño agorero en que ando solo por las calles sin tener a nadie con quien hablar porque ya cayó la "bomba sólo-mata-gente", les diré que no es el momento de escribir muy largo. Los opinócratas y opinólogos andan por ahí mareándonos con palabras y más palabras y no quiero hacer lo mismo. Prefiero escuchar atentamente  y compartir un par de cosas que he tomado de uno de mis maestros, el doctor Alfredo Jalife. Y recordar una reflexión que ya hice anteriormente y que vuelvo a repetir: cuando estamos con el agua al cuello nos acordamos de Dios. Veamos:


Este es un tweet del Papa León XIV, personaje que definitivamente me cae cada vez mejor. Es discreto y dice mucho, pero sin aspavientos. Vamos a traducir lo que dice sin usar la odiosa y omnipresente Inteligencia Artificial (de tanto usarla, haremos a las máquinas cada vez más eruditas mientras nosotros nos volvemos estúpidos, perezosos, indolentes e inmorales). Dice el papa: "La guerra vuelve a estar en boga y la buscamos cada vez con mayor ahínco. El principio establecido después de la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a las naciones el uso de la fuerza para violar las fronteras de otras, ha sido totalmente socavado. Ya no se busca la paz como un don y un bien en sí mismo. En vez de eso, se busca la paz por medio de las armas como condición para imponer el propio dominio. Esto es una grave amenaza contra el imperio de la ley, que es el fundamento de toda coexistencia civil pacífica". Ahora, comparemos con esto:

 

 
Este tipo de mirada torva es el principal asesor del Emperador Anaranjado y sirve de puente entre él y el rey jázaro Netanyahu. Sus palabras: "Puedes decir lo que quieras sobre las sutilezas internacionales y tonterías por el estilo. Pero vivimos en un mundo real que se gobierna por la fuerza, la coerción y la autoridad. Esa es la ley de hierro del mundo". Siempre he dicho que la sinceridad brutal es el mayor atractivo de lo que llamamos fascismo. La suerte está echada.